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La salud empieza en casa

Los hábitos alimenticios funcionan como un efecto dominó que se esparce hacia todas las personas que nos rodean.  Cargamos con las enseñanzas y ejemplos que vimos desde pequeños en nuestra familia. Son esos modelos los que replicamos a lo largo de nuestra vida.  No juzgamos si están bien o mal, solo los aplicamos y en base a ellos tomamos las decisiones sobre cómo, cuándo, qué y por qué comer.

Nuestras elecciones sobre comida se hacen, muchas veces, en base a lo que tenemos arraigado en nuestro interior, sin tomar conciencia si en la realidad actual funcionan o no. Solemos tener apegos interiorizados que son un recuerdo o reflejo de una situación que nos trae confort, seguridad o calma. Para mí se refleja en el café con pan que mi abuelita y tías tomaban cada tarde. No importaba si tenían hambre o no, era un ritual en base al cual uno se daba un respiro y te sentabas a disfrutar, sola o acompañada, lo cual podía terminar en uno o dos cafecitos o en dos o tres panes con queso. Y no quiero decir que este ritual familiar sea erróneo, lo que quiero mostrar es cómo, al analizar de dónde vienen estos hábitos, encontramos la respuesta al porqué de su consumo. Al ser un hábito que realizamos por generaciones y a diario, resulta difícil verlo como un problema, aunque nos traiga complicaciones como, en el ejemplo del café con pan, inflamaciones o “agrieras” en la noche.

Si analizamos el “no puedo dejar…” tal o cual alimento, podrás ver la raíz de donde viene y comenzar a cambiar ese ritual de confort, seguridad y calma por otro que te traiga esas sensaciones, pero sin causarte un daño posterior; como tomar un baño caliente en la tarde, sentarte a leer un libro, llamara a una de tus tías o familiares, salir y dar una vuelta, hacer una meditación, escuchar un podcast o una canción que te gusta. Como ves, hay muchas formas de mantener un ritual de descanso que no tenga que ver con la comida.

Es por eso que afirmamos que la salud empieza en casa, en nuestro interior. Si ponemos atención a las elecciones que hacemos, sin tenerlas en piloto automático, sabremos tomar mejores decisiones sobre nuestra alimentación, lo cual se verá reflejando en nuestro bienestar, así como en el de aquellos que nos rodean.

Cambiar hábitos es comenzar desde el origen, desde adentro, desde tu lugar más sagrado, es decir, tu interior.

¿Qué alimentos te traen recuerdos? ¿Tienes una comida especial que no puedas dejar porque tienes sentimientos o recuerdos alrededor de ella? Cuéntame, ¡me encantará leerte!

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