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Propósitos

¿Qué propósitos hiciste para iniciar este año? ¿Ya finalizando este primer mes, los has ido cumpliendo? ¿Aún se mantienen en pie?

Estas preguntas son reveladoras, sobre si esa ilusión y energía con la que iniciaste el nuevo año aún se mantiene o con la rutina y el pasar de los días se fue perdiendo en el camino.

Pero la buena noticia es que no hay necesidad de iniciar el año, la semana o el mes, para plantearte un propósito, cuando tomas una decisión basada en tu convencimiento personal, en tu intuición, las metas se irán alcanzando, paso a paso verás que la acción se va transformado y lo que solo veías en tu mente, se va convirtiendo en algo real.

Y si entre estos propósitos, está el que se ha venido repitiendo año tras año, mes tras mes y lunes tras lunes, relacionados con tu imagen personal, peso y medidas, ahora es el momento de parar y hacer un cambio en nuestro chip mental, de liberarnos y dejar de gastar esa energía en buscar un cuerpo diferente al que nos ha venido acompañando toda nuestra vida.

Y no está nada mal querer siempre mejorar, pero partiendo del lado de la aceptación y amor a lo que ya tenemos hoy. Cuando cambias esa idea de tu mente, dejas de batallar con tu cuerpo, y lo aceptas tal como es, cambia todo a tu alrededor.

Cuando ya no te enfocas en la cultura de las dietas y vas sanando tu relación con la comida y tu cuerpo, tu visión sobre este propósito en especial cambia. Ya no se vuelve un propósito de cada lunes, de cada inicio de mes o de año.

Cuando te dejas de comparar, cuanto te alejas de la desesperación y las medidas rápidas, verás que todo cambia.  Comenzarás a aprovechar y amar lo que tienes hoy y partiendo de aquí, verás como alimentar tu cuerpo sanamente, darle movimiento, cuidarlo, todo toma otro sentido.  Ya no por el lado de hacerlo diferente sino, por el lado de verlo cada día mejor.

No te olvides de darle las gracias por lo mucho que ha hecho por ti, por lo mucho que te ha ayudado a alcanzar.  Tu cuerpo te ha acompañado en todos tus proyectos, te ha dado satisfacción, ha estado contigo en todos los mejores y peores momentos de tu vida.

Así que, para empezar hoy, te dejo unas herramientas que te van a servir mucho en este viaje:

Primero: abrázate frente al espejo y agradécete por todo el camino recorrido. 

Segundo: Busca darle movimiento.  El cuerpo que no se mueve es como el agua que no fluye, se estanca y se marchita.  Busca algo que te guste, no que te duela o lo hagas por obligación. Baila, salta la soga, corre, nada, etc.

Tercero: Comienza dándole agua.  Al mantenerlo hidratado tu piel, tu digestión y tus antojos cambiarán.

Cuarto: Come vegetales, la fibra y nutrientes de estos te ayudarán a sentirte más satisfecha y te aportarán vitaminas y minerales.

Quinto: Descansa.  Duerme mínimo 7 horas, son las necesarias para que tu cuerpo se limpie, se repare y se sienta bien.

Sexto: Aprende a cocinar. No tiene que ser algo de alta cocina.  Sino lo más básico para que así te puedas alimentar sanamente a largo plazo.  Una herramienta super eficaz es el BATCH COOKING o cocina en serie, es cocinar una vez a la semana y conservar esas preparaciones para tener comida todos los días lista. En mi próxima entrega les tendré toda la información detallada para que la apliquen.

Cuéntame…. ¿Qué haces tú por tu cuerpo?

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