Hola, soy Gaby y estoy muy emocionada de compartir mi experiencia de vida contigo. Así que aquí te cuento un poco sobre mí.

Siempre busqué la forma de mejorar mi cuerpo a través de dietas de moda, pastillas, cremas, nutricionistas, ejercicio extenuante, etcétera.  Probé de todo y lo único que conseguí fue frustrarme y juzgarme. 

Tengo Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP), una condición por la cual se generan quistes en los ovarios y la menstruación no es regular, por ejemplo, puedes tener el periodo cada cuatro meses. Esto ocasiona efectos en tu cuerpo que los doctores no te advierten.

No sabía por qué, a pesar de cualquier dieta, mi abdomen seguía inflamado y nunca llegaba a tener la imagen que quería, lo que me llevaba siempre al mismo círculo vicioso de buscar métodos no saludables que me ayuden a llegar a mi objetivo lo más pronto posible.

Mi relación con la comida era mala y la calidad de comida con la que me nutria era pésima. Y para empeorarlo, tenía que tomar medicina todos los meses para regular la menstruación, lo cual me dejó algunos efectos secundarios.  Desarrollé migrañas que me llevaron al hospital y mi futuro en cuanto a fertilidad estaba destinado a ser tormentoso.

Pero el camino recorrido me decía que había algo más que podía hacer.  Di el primer paso hacia una nueva relación con la comida y mi cuerpo, gracias a un curso de salud física que recibí en la empresa donde trabajaba. Pero fueron pasos pequeños que me llevaron a unir piezas: la primera, reconciliarme con el ejercicio. Ya no lo practicaba solo por bajar de peso, se convirtió en parte de mi vida, porque a pesar de que no veía el peso que quería, me daba tanta energía y felicidad que no lo pude dejar. Cuando comprendí que el ejercicio iba más allá del castigo por haber comido mal o la forma para alcanzar un peso determinado, todo cambió.

Quise conocer más y empezó mi aventura para convertirme en Health Coach, en el Institude of Integrative Nutrition. Allí aprendí que cada persona es diferente y lo que para unos puede resultar su medicina, para otros no resulta así; que estamos conformados por muchas partes (mentales, físicas, relaciones, financieras, espirituales), por lo tanto, no podemos encontrar el bienestar, si solo lo buscamos en nuestra parte física.  Pero también conocí que conociéndote a ti mismo y valorándote, comienzas a entender que esto va más allá de alcanzar un estándar de belleza. Aprendí a amarme y por tanto cuidarme. Desde entonces he trabajado arduamente en crear recetas fáciles y nutritivas para compartir en mi página de Instagram, comencé a dictar talleres para llegar a más personas, descubrí muchas cosas sobre el ejercicio como un regalo y un tiempo para dármelo a mí. Aprendí que lo que haces diariamente, cada pequeño esfuerzo, se va ha sumar hasta alcanzar la meta final. Y que esto, no es una carrera, ni algo momentáneo, es un estilo de vida que se mantendrá contigo para siempre.

Así, aprendí que el bienestar no viene únicamente de la comida, o el ejercicio, sino que es el conjunto de distintas aristas que deben ser comprendidas y trabajadas por igual.

Y ahora quiero compartirlo con todos, por lo cual me dedico a ayudar a más personas a encontrar lo que yo tanto busqué: sentirme completa, confiada y feliz.

Estoy aquí para mostrarte y llevarte por el camino en el que sanarás tu relación con la comida y le abrirás la puerta al bienestar y a la confianza, no solo hacia tu cuerpo, si no a la manera como te vez como persona.

¡Comencemos!